Licántropo
Quizá no seas tan fiel como tu primo,
mas llevas el valor de tus hermanos.
Los hombres te rechazan por temor
a no poder jamás domesticarte.
Por eso es que la plata, tu condena,
te obliga a no viajar nunca en manada.
Y cada veintinueve noches vuelve el
recuerdo de tus llantos en los bosques.
Pegaso
Escucho el galopar sobre mis hombros:
Las nubes son praderas que hacen eco
cuando el hijo de Glauco pasa entre ellas
dejando estela, sangre de Gorgona.
Relinchas, Babieca, frente a la luna;
tus huellas, el reflejo de la noche,
tu playa de Bucéfalo celeste,
tus cascos que jamás tocan el piso.

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